En una pelea de boxeo, el comentarista presenta a los rivales:
"En esta esquina, pesando 300 lbs; con 55 peleas, 51 muertos, 3 heridos y 1 en cuidados intensivos:... Kid Asesino".
La multitud aplaude como loca.
"Y en esta otra esquina...
¿Alguien agarra a ese boxeador? ... ¡Ag¡rrenlo, ag¡rrenlo, que no se escape"!

--Yo hago los 100 metros lisos en 5 segundos.
--No puede ser, si el r©cord del mundo est¡ en casi 10 segundos.
--T­o, es que he encontrado un atajo.

En un partido de fºtbol, un reportero de la televisi³n le pide al capit¡n del equipo ganador que venga y le pregunta:
--¿Cu¡l fue su estrategia para ganar?
Y le responde:
--Saqu© al nºmero 10 y met­ a cinco jugadores con el numero dos.

Eran dos amigos a los que les encantaba jugar al fºtbol, a lo que dedicaban la mayor parte de sus ratos libres. Y le dice uno a otro:
--Pepe, ¿Qu© vamos a hacer si cuando nos muramos, resulta que en el Cielo no hay fºtbol?
--No lo s©... ¡Ser­a algo terrible!
Se muere uno de ellos, y el que queda sigue con el fºtbol. Y un d­a que est¡ en casa, escucha una voz de ultratumba que le dice:
--Pepe, soy Juan.
--Juan... ¿Eres tº?
--S­, estoy en el Cielo, y tengo dos noticias que darte, una buena y otra mala.
--¿Cu¡l es la buena?
--Que en el cielo s­ juegan al fºtbol, ¡Y adem¡s muy bien!
--¡Estupendo, qu© maravilla! ¿Y cual es la mala?
--Que el domingo pr³ximo tienes partido.

Pap¡, pap¡, hoy en el entranamiento de fºtbol, el entrenador me ha dicho que yo era promesa de gol.
--¡Qu© bien!, -contesta el padre orgullosamente-, ¿Y de qu© has jugado?
--De portero.

Perico, hincha fan¡tico del Deportivo La Coru±a a punto de fallecer reºne a su familia.
--Escuchad: quiero que me borr©is como socio del Deportivo La Coru±a y me inscrib¡is en el Sevilla.
--Pero, ¿Est¡s loco, Perico? ¿C³mo nos pides eso?
--¡Co±o, porque antes de que muera uno de La Coru±a, prefiero que estire la pata un socio del Sevilla!

Dos amigos que van por primera vez a un partido de fºtbol.
Los t­os que no se enteran de qu© va la cosa, y al cabo de un rato se percatan de que todo el campo est¡ insultando al ¡rbitro:
--¡Cab**n, mal**do, hijo de p***a, no eres peor porque no te entrenas!
En esto que uno le pregunta al otro:
--Oye, ¿A qui©n le est¡n diciendo eso?
--Al de negro.
--¡Ah!, no me extra±a, lleva media hora en el campo y todav­a no ha tocao bola.